La foto del Teatro Colón que dio vuelta al mundo

La foto la tomó la fotógrafa de la agencia oficial Telam y tiene una doble particularidad. Además de ser una gran postal de la reinauguración del Teatro Colón, es una muestra de cómo la calidad profesional trasciende las rencillas políticas. Aunque Telam le dio poca importancia a la reapertura del mayor teatro del cono sur, la foto hizo de las suyas por sí sola. Aunque hay varias tomas hechas desde el mismo lugar, el espíritu de la foto es el mismo y quedó impresa en varias ediciones alrededor del mundo. Empezando por casa, en el diario Clarín.

Foto de candela para la tapa

Guillermo Cantón es editor de fotografía de LIBRE. Y recién le acaba de mandar a sus contactos este texto sobre la elección de foto esta tapa:
Ayer tuvimos que elegir la foto de Candela para la tapa. No hubo dudas, era esa. No importó que fuese una foto ya vista, casera, pobre en su calidad técnica, era esa. ¿Por qué? Esa foto no deja dudas, es simple y clara, Candela era una nena inocente y hermosa. Hermosa como ninguna mujer e inocente como la nena que era. Y entonces pensamos en otra cosa que nos resulta insoportable, de la que no se habla y hasta nos avergüenza, esa foto de Candela es la imagen de la pureza. Por eso su crimen es más que un atentado a la vida, es un crimen a la promesa de la vida misma. Y eso es intolerable, por eso desborda y conmueve sin límites. Todos sabemos que hay otros crímenes, que hay otros niños desaparecidos, pero la foto de Candela sintetizó ese horror. Hay algunos escépticos que dicen que en poco tiempo nos olvidaremos de su nombre, tapados por otros casos similares. Es probable que nos olvidemos de su nombre, pero no nos vamos a olvidar tan fácil de su foto. No podemos olvidarnos de su pureza, prometamos no olvidarnos de la vida misma.

Orlando Barone: el oficialismo gagá y un debate increíble

Ya habíamos hablado aquí del oficialismo bobo, con José Pablo Feinmann a la cabeza, y también del oficialismo gagá, cuando hace siete meses decíamos que Orlando Barone era uno de sus más fieles representantes.

Hasta ahora, Barone se había convertido en un estandarte del oficialismo, y la carrera del escritor tuvo un empuje fundamental el año pasado cuando se fue de radio Continental a Del Plata, en el momento en que esta emisora pasó a ser propiedad de la empresa Electroingeniería, proveedora de Obra Pública cercana al ministro Julio De Vido. Luego, Barone se convirtió en el líder de la mesa de alcahuetes del programa 678, cuyo título en principio se refería a que eran 6 panelistas, en canal 7, a las 8 de la noche. El programa se hizo tan kirchnerista que perdió la esencia del título, pasó a ocupar el horario central del canal del Estado (va de 21 a 22).

A 678, programa que bien podría ser de culto porque nunca se ha visto algo tan genuflexo, no suelen invitar personalidades que tengan un espíritu crítico. Para entender el grado de chupamedismo de 678, cuando llevan al piso a Artemio López -el encuestador preferido de Kirchner-, parece que fuera un moderado.

Anoche, la producción de 678 cometió el desatino de invitar a Victoria Donda, quien llegó a diputada por el Frente de la Victoria y es una activa militante por los derechos humanos. Barone, en su oficialismo desbocado, quiso echarle en cara a Donda que su agrupación (¿Proyecto Sur? ¿Lanús 0este? ¿Sur..?) hubiese enfrentado a la Presidente. La chica, que ha sido hiperoficialista pero ya se comienza a alejar, le dio al veterano periodista para que tenga y guarde. Obsérvese al resto de los panelistas, al esfuerzo de la conductora por salir del pantano, y al aire que se respiraba en el canal oficial.

Tarjeta personal con un solo dato

No es una idea mía. La robé de algún lado hace mucho. El tipo había hecho una tarjeta personal donde solo figuraba su email, pero remarcaba sus otros datos de su vida virtual: su nombre en Twitter y su blog. Voy a hacer lo mismo en la vida real. Mandaré a imprimir la tarjeta con estos detalles.
Como se ve, un solo dato permite englobar al resto de las cuentas.
Consejo que no todos podrán llevar a cabo a esta altura de la historieta: traten de poner su marca o su nombre en el usuario de Twitter, porque le puede ser de mucha utilidad en el futuro.

Prensa “oficialista”

Hace pocos años, tres nomás, la mayoría de los grandes medios era muy cautelosa en criticar al Gobierno o en publicar temas agrios al oficialismo. A tal punto era la “oficialitis” reinante, que no era necesario que existiera 678, ese programa facho-progresista que embiste contra todos los medios y que pagamos todos los argentinos.

Antes, aunque parezca mentira, eran contados los medios que señalaban la corrupción, los aprietes y trampas del gobierno k. Cinco años atrás, la declaración jurada de los Kirchner también era escandalosa, pero se miraba para otro lado.

¿Cómo funcionaba? Como funcionó esta semana con la revelación de NOTICIAS sobre la doble moral del jefe de Gabinete, que le negó el derecho humano a la identidad a su hija extramatrimonial. Una actitud repugnante en cualquier ser humano y una falta grave para el jefe de ministros del Gobierno que usa de escudo a la lucha por los Derechos Humanos. Esta semana, como hace tres años atrás, volvió a vivirse una especie de omertá entre los medios y el Gobierno. Ni los grandes diarios, los canales abiertos o las radios líderes tocaron el tema. Así era cuando se hablaba hace unos años de Lázaro Báez, Cristóbal López, la corrupción en la obra pública o los bienes de Kirchner. La “corporación mediática” se protegía de los Kirchner. Ahora, tratan de mantener las buenas migas con Aníbal Fernández, única fuente para los analistas de los panoramas dominicales y vocero autorizado de la pareja presidencial. Deberíamos agradecer la lección del caso Aníbal F. porque prueba la hipocresía de los críticos tardíos y por conveniencia.